Solo pretendo ser en la libertad de mis actos y pensamientos…

Deja pues que sea, y si no te gusta lo que ves, sencillamente, pasa de largo… *Gin

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Me Llenas...

Me Llenas...

Y nace el alba tras la ventana mientras tus labios aún juegan con mis labios.

Amanece mi cuerpo reviviendo el eco de tus manos acariciando mi piel, y te siento...…de nuevo siento tu aliento dibujando deseos empañando el cristal de mi cuarto...…

Estás dentro...…eres mis ojos recorriendo el cielo que ahora veo, eres el infinito de mis sueños, te llevo, te siento...…rodeando con tus manos mi pecho.

Y te dejo...…me dejo que bailes entre mis piernas susurrándome despacio que sean mis dedos los que dibujen líneas sobre el mapa de mi cuerpo...…y tiemblan...…

Y el alba se esconde por un momento...…este momento en el que me llenas con tus ganas de vivirme cada centímetro de mi ser...…eterno......

Llego.........y el silencio pronuncia tu nombre.


©Ginebra Blonde

Tenue

Tenue
Y se hace el día...
Sigiloso, tenue...
Entre visillos traslúcidos
Que me muestran como agonizan
Mis sueños...
Lejos queda ya la noche
En la que nos miramos
Nos tocamos
Nos abrazamos...
Tan lejos, la siento...
Pero aún estás
Aún puedo abrigarme
Con tus caricias
Con tus manos en mis manos
Sujetando cada ápice
De nuestro deseo
Diluviando nuestras ganas
Para sucumbir a nuestros cuerpos
Te siento...
Más allá del alba
Cada amanecer
Cuando te pierdo...

©Ginebra Blonde

(Me) Lees...

(Me) Lees...
Libidinoso mi cuerpo
Sed de tus ojos;
Besándome sin tus labios,
sintiéndome sin tus manos...
Solo bebiendo (me)
el trazo de mis letras
Pupilas que penetran,
que llegan, que rozan...
Y me vives,
te siento...
Deslizándote por mis piernas
Viajando por mi pecho
Quiero... quedes quieto
Aquí, en mí... sin tiempo
Solo las líneas que dibuja
mi piel,
y el gemido de mi alma,
escribiendo (te)

©Ginebra Blonde

jueves, 21 de febrero de 2019

Hilo De Luz



Y a veces me pierdo en la inmensidad de un mundo que parece no entender (me). A veces me siento una diminuta partícula capaz de mezclarse con el aire y echar a volar siendo nada, siendo humo, siendo inerte. A veces (me) crezco ante esa escalera que invita a mis pasos, sabiendo, creyendo… que al final de tan recónditos y sufridos peldaños, están cada uno de los que amé y se fueron. A veces soy fuego que incendia la piel en ese latido que condensa caricias y miradas plenas. A veces soy ave; gorrión que revolotea fuera del nido, aun sabiendo que solo dentro de él, no llegan ni alcanzan las piedras. Y no hay vez que ignore estas mariposas de alas perla que me zarandean y llevan a aquella inocencia que quedó baldía en tan dura contienda por (sobre) vivir. Porque no son suficientes las heridas para acallar este espíritu que se alza vivaz y  valiente. Porque no hay tempestad capaz de cubrir con su manto de niebla este grito desesperado que huye de la frivolidad. Pero, otras… Otras veces soy anciana con las ganas marchitas y el alma cansada. Sabiendo de trampas, de tramas, de batallas perdidas nada más empezar. Una vieja hada, mendiga de mundos,  que no encuentra lugar. Que llora por las esquinas de la vida aun cuando luce templanza en su gesto y su mirar. Pero, siempre… Siempre con el corazón de frente. Con ese honorable y majestuoso palpitar que no perece. Ese que se levanta de entre el barro y la sangre de los pies. Ese que teje e hilvana los pedazos de sus alas una y otra vez; y fiel… Leal ante ese libre respirar que nos hace ser “humanidad”.

Quizás una quimera… Una de tantas que nos sostiene e impulsa… Pero, ¿acaso la vida no lo es? ¿Acaso no somos descendientes de las estrellas? ¿Acaso no somos una mágica y bendita locura aún por descifrar?

O, tal vez… solo una voz. Ese frágil e intenso hilo de luz que se pronuncia hialino y nos conecta desde la esencia; desde la verdad.

©Ginebra Blonde



sábado, 16 de febrero de 2019

Diluvio



Lo es… A veces, lo es…

Avieso y hambriento animal.

Tempestad que arrecia y presagia candentes lluvias ante la carne que florece y se estremece. Festín de tempos y entelequias en ese unánime canto del deseo que, in crescendo, exuda y emerge.
Oquedades en el paraíso de la piel que confronta, diluvia y acomete.
Lobo suculento de lengua fuego y apretados dientes.

Penitente el deseo que en su devoto acezo enarbola su vuelo.

Y fluctúan ígneas las caricias en cada embate enardecido. Se besan lascivia y delirio. Sucumbe el río de lo prohibido en cada latido que irrumpe impío. Rendidas las cuerdas que atan y contienen. Estalla cerril el gemido…

Y,
entonces...
Paz.  

©Ginebra Blonde