Solo pretendo ser en la libertad de mis actos y pensamientos...
Deja pues que sea, y, si no te gusta lo que ves, sencillamente, pasa de largo. ©Gin
Soy
Desde ese lugar infinito que me hace estremecer
Que tira de mi alma y de mi cuerpo
Que posee cada centímetro de piel

Soy
Cual gotas que se deslizan y penetran
Por cada poro que late, vive y respira
Inundando todo mi Ser

Soy
Esencia de lo que siento
Sencilla y extraordinariamente
Mujer.

©Ginebra Blonde

sábado, 18 de mayo de 2019

Quieta



Quedarme quieta no era sencillo... Menos, cuando desde mi hermético mutismo y la venda de mis ojos, solo se me permitía desarrollar, de momento, el sentido de mi oído escuchando el caliente susurro de tu gemido y el tacto de tus firmes manos sobre mi expuesta piel.

Para ambos era más que un juego; era una forma de vida que nos convertía en una bomba de relojería a punto de explotar a cualquier hora del día o de la noche. Ya no era suficiente con hacerlo en nuestro mundo; ese a cal y canto donde retozar entre sábanas de raso... 
Sentir ese otro mundo, abierto con sus cerúleas alas observándonos y acariciándonos con su aire tibio, era un hermoso y excitante reclamo que ya no podíamos obviar…

Y lo hicimos… Caímos voluntariamente…

-Quieta –me dijiste. Y detuve hasta mi aliento.

Solo mi vestido como prenda, mi cabello al viento, y mi cuerpo… un racimo de emociones titilando.
Allí no había más sujeciones que aquella recia mesa de madera rodeada de hiedra y de flores. Reposé mi pecho sobre ella… Mis labios, henchidos y verticales, eran tempestad que gemían y palpitaban sintiendo la intemperie penetrando(me) con su hialina y cálida brisa. Pero era pensar en el fuego de tu mirada clavada en mí, lo que me hacía temblar, desearte y no poder mover ni un solo músculo como me ordenaste. Y eso, aún me provoca más; ese pacto que cumplíamos hasta el final. Esos tempos que tú marcabas en cada exacto momento en el que, sabías… me derrumbaba…

Y así fue…

Así llegué donde (como) tú deseabas… Fui en ti; y tu húmedo beso fue la rúbrica en mis labios... aún palpitando.

©Ginebra Blonde