Solo pretendo ser en la libertad de mis actos y pensamientos…

Deja pues que sea, y si no te gusta lo que ves, sencillamente, pasa de largo… *Gin

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Me Llenas...

Me Llenas...

Y nace el alba tras la ventana mientras tus labios aún juegan con mis labios.

Amanece mi cuerpo reviviendo el eco de tus manos acariciando mi piel, y te siento...…de nuevo siento tu aliento dibujando deseos empañando el cristal de mi cuarto...…

Estás dentro...…eres mis ojos recorriendo el cielo que ahora veo, eres el infinito de mis sueños, te llevo, te siento...…rodeando con tus manos mi pecho.

Y te dejo...…me dejo que bailes entre mis piernas susurrándome despacio que sean mis dedos los que dibujen líneas sobre el mapa de mi cuerpo...…y tiemblan...…

Y el alba se esconde por un momento...…este momento en el que me llenas con tus ganas de vivirme cada centímetro de mi ser...…eterno......

Llego.........y el silencio pronuncia tu nombre.


©Ginebra Blonde

Tenue

Tenue
Y se hace el día...
Sigiloso, tenue...
Entre visillos traslúcidos
Que me muestran como agonizan
Mis sueños...
Lejos queda ya la noche
En la que nos miramos
Nos tocamos,
nos abrazamos...
Tan lejos, la siento...
Pero aún estás
Aún puedo abrigarme
Con tus caricias
Con tus manos en mis manos
Sujetando cada ápice
De nuestro deseo
Diluviando nuestras ganas
Para sucumbir a nuestros cuerpos
Te siento...
Más allá del alba
Cada amanecer
Cuando te pierdo...

©Ginebra Blonde

(Me) Lees...

(Me) Lees...
Libidinoso mi cuerpo
Sed de tus ojos;
Besándome sin tus labios,
sintiéndome sin tus manos...
Solo bebiendo (me)
el trazo de mis letras
Pupilas que penetran,
que llegan, que rozan...
Y me vives,
te siento...
Deslizándote por mis piernas
Viajando por mi pecho
Quiero... quedes quieto
Aquí, en mí... sin tiempo
Solo las líneas que dibuja
mi piel,
y el gemido de mi alma,
escribiendo (te)

©Ginebra Blonde

sábado, 30 de junio de 2018

Sed buenos, y un poquito malos, también




Y este blog, como los otros cuatro que la mayoría conocéis, se toman un descanso veraniego. Quiero daros las gracias de todo corazón, por vuestro tiempo, vuestras palabras, compañía y cariño. Todos sabemos lo mucho que significan estos espacios donde volcamos tantos sentires en cualquiera de los formatos y contextos, y el verdadero alimento que los enriquece, que sois vosotros, todos y cada uno de los que estáis, haciendo crecer un hermoso vínculo que, sin ninguna duda, ocupa un lugar importante en el corazón. Por todo ello, GRACIAS. Así como por haberme permitido viajar con vosotros, con vuestros latidos que han sido y son un viaje maravilloso en el que soñar, volar, SENTIR… a cualquier hora del día o de la noche en la que mi mirada se posa en vuestros blogs...

No andaré lejos. Ni mi mente ni mi alma pueden desvincularse del todo de estos lares, o sea, de vosotros. Quizás en silencio, con la Tablet o el móvil desde algún lugar… pero estaréis… os llevo conmigo…  

**El proyecto de “Variétés” sigue en marcha. Así que los que aún no me hayáis dejado vuestros textos, y os apetezca hacerlo, tenéis todos estos días para hacerlo. Así como nuevas incorporaciones que se animen a acompañarnos.


Durante el verano, quiero trabajar en algo que tengo en mente y que, seguro, os gustará. Llevará tiempo y maquetación, pero me ilusiona hacerlo, sobre todo, porque vosotros estáis ahí, detrás de vuestras plumas y latidos.  


Sed felices. Abrazad la vida con la mejor de vuestras sonrisas; ella os la devolverá…

Bsoss y cariños gigantes, mis queridos amig@s!!! Os quieroooo 💋💖🌞🌸🍓🍉🌴🍹

©Ginebra Blonde




miércoles, 20 de junio de 2018

Culminación




Aquella noche el mundo volvía a ser pequeño. No había lugar que pudiera sostener el ritmo de mis pasos que caminaban sin rumbo por esos adoquines mojados. Temerosos y huidizos, recorrían las calles bajo los destellos de los faroles que empañaban mis pupilas y dibujan rutilantes y deformes estelas en el cielo. Mi cuerpo era un amasijo de piel y huesos, plomo contra el suelo que acogía mis latidos cual marcha fúnebre hacia ninguna parte. Mi pelo era un riachuelo desbocado que empapaba mis desnudos hombros resbalando filigranas de agua sobre mi pecho. Mi vestido, apenas unos centímetros de blanca y sedosa tela, se adhería caprichoso a mi cuerpo dibujando líneas curvas y movedizas bajo el vaivén de mis caderas en esa feroz huida, sometida a la entelequia de mi vida en discontinua rebeldía.

Y no había horma para mis zapatos. No había confín ni mundo que me entendiera ni yo entendiera. No soportaba frívolas etiquetas, rutinas y metas impuestas. Quizá un potro salvaje chapoteando sobre los charcos de la vida, deseando ser domada bajo el calor de unas manos seguras y firmes. O quizá mis propias riendas que con orgullo tiraba de ellas sin temor a las tempestades.

Aún dudo si fui yo que, conscientemente, me eché sobre el coche, o si fueron mis despistados pasos y mi mente veleta que estaban muy lejos de aquella calle de adoquines mojados. En cualquiera de los casos, la forma en la que llegué hasta ti, o tú hasta mí, nubló cualquier resquicio de duda o motivo. Tan solo ocurrió. El susto me hizo reaccionar, al tiempo que tú me mirabas sujetándome de los brazos  y preguntándome cómo estaba. Supongo que mi gesto no te convenció, porque lo siguiente que recuerdo es que estábamos en la barra de un bar y tú pedías un vaso de agua mientras, delicadamente, apartabas los mechones mojados de mi cara. Entonces lo vi, te vi; sentí que esas manos me abrigaban como ningunas otras lo habían hecho. Incliné la cabeza como intentando retener la yema de tus dedos que comenzaban a jugar entre mis labios y mi pelo. Me sentía mojada… Más allá de la lluvia que había rociado todo mi cuerpo. Te diste cuenta de lo que allí estaba sucediendo, porque… tu cuerpo, también reaccionaba… (Me) viste enseguida, y eso… te excitaba… Querías domar a aquella que emergía bajo esa mirada de niña provocadora y alocada. Y yo, ya imaginaba tu voz susurrando en mi espalada diciendo que me inclinara… Fui como un sutil y mutuo descubrimiento. Un anclaje de deseos que hervían y se mostraban sin pudor ni mesura. Como si todo el tiempo esperado se condensara en aquel instante para expandir sus calcinantes alas sobre nuestros cuerpos mojados…

Fue aquella misma noche… Esa en la que (nos) firmamos devoción eterna…

Y…


Deslizaste la ropa húmeda de mi cuerpo
como abriendo una ventana
a un nuevo amanecer…
La dejaste caer sobre el suelo;
aquel que ahora sostenía
mis sueños,
mis descalzos pies…
Me rodeaste con la toalla,
me llevaste hacia ti
y me abrazaste…
Fue entonces que me susurraste
aquello que deseé e imaginé…
Me di la vuelta; me incliné,
y la humedad fue tuya;
entre tus manos la calmaste
Cada roce fue bálsamo
fustigando rebeldía
y placer…
 Dilatados y licuados los surcos
sucumbieron al pedestal
de tu henchida piel…
Vida, miel y hiel
se derramaron
y no pude…
no pude dejar de buscar
de nuevo tus manos,
donde exhalar mi último gemido,
tras la culminación.

©Ginebra Blonde